Síndrome de la rana hervida

“Cuando introduces a una rana en una olla con agua caliente, ésta salta de manera instintiva para evitar quemarse, sin embargo si colocas la rana en una olla con agua fría y calientas poco a poco el agua la rana no saldrá del agua y acabará muriendo como consecuencia del agua hirviendo”.
¿Te suena? ¿Te estás “muriendo” en la rutina diaria y no te estás enterando?
Este hecho se conoce como el síndrome de la rana hervida y es mucho más frecuente de lo que uno piensa.
Podemos pensar que esto que le pasa a la rana a nosotros no nos podría pasar nunca, que solo puede sucederle a una rana porque no es un ser inteligente como lo somos los seres humanos.
Déjame que te diga una cosa… si en lugar de pasar esto a la rana, te sucede a ti, tu tampoco te darías cuenta de que tu alrededor está cambiando llevándote a un final no deseado a menos que tú decidas cambiarlo.
Esta lenta inmersión en la auto complacencia con nosotros mismos y con lo que nos rodea nos puede llevar a una situación no deseada en la que nuestra mejor versión se vea anulada por no haber actuado.
Hay buenas noticias; a diferencia de la rana, que una vez pasada una determinada temperatura del agua, ya no tiene opción de vuelta atrás y el agua hirviendo acabará con su vida, tú todavía tienes tiempo para cambiar la situación, todavía tienes tiempo para salir de esa “olla” que acabará con tu mejor versión. Nunca es tarde para tomar una decisión y salir de la “olla de la auto complaciencia”.
No será fácil ya que tienes que asumir tu mism@ la responsabilidad de dar ese salto y salir de la situación actual. Solo tú puedes salir con éxito, ya que si dejas que sean otros lo que lo hagan por ti seguirías estando en la “olla de auto complacencia” porque ha vuelto a ser el entorno el que determina tu situación y no tu mism@ el que lo ha decidido.
Es cierto que tomar decisiones es complicado ya que esto implica asumir la responsabilidad de éstas y entender que estas decisiones pueden ser acertadas o equivocadas…esto provoca estrés en nuestro cerebro ya que éste adora la certidumbre y tomar decisiones es un claro ejercicio de incertidumbre. Nunca tendremos la certeza de que una decisión es la acertada.
Así que si no quieres “morirte” en la olla de la auto complacencia empieza a tomar decisiones en tu vida, sé tu la persona que decida hacia donde quieres ir y cómo quieres ir. A veces acertarás en las decisiones y otras veces fallarás, pero te aseguro que ese ejercicio de “tomar decisiones” y asumir la responsabilidad de éstas te hará sentirte mejor contigo mism@ y seguir creciendo como persona, lo cual te ayudará en el desarrollo de tu vida.
Para finalizar quiero compartir con vosotr@s una frase de Nigel Kennedy (violinista inglés): “Odio la auto complacencia. Toco cada concierto como si fuera el último, entonces yo lo disfruto más que nunca”. ¿Quieres disfrutar del “concierto” de tu vida? Si quieres hacerlo no tienes más que tomar decisiones.
Un fuerte abrazo y espero que te guste
Yayo

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