Todos los días influimos…

Todos los días tenemos la oportunidad de influir en nuestro entorno, tanto profesional como personal, pero no todos los días somos conscientes de la influencia que generamos. Muchos piensan que el poder de influir en la vida de otros sólo está al alcance de unos “elegidos” que han nacido con ese don, que eso sólamente lo pueden hacer unos pocos o que sólo está al alcance de aquellas personas que ostentan un poder en sus manos, sea cual sea éste.Déjame que te diga una cosa…Eso es mentira!!!

Todos, y digo todos, tenemos un potencial de influencia muy grande, lo que pasa es que por distintas razones (educación, inseguridades, miedos…) no lo hemos explotado nunca. 

Podrás pensar que esto que te cuento está muy bien, que suena muy bien eso de que todos tenemos un gran poder de influencia, que todos podemos mejorar la vida de los que nos rodean y como consecuencia la nuestra propia, pero también te preguntarás porque tienes que creerme a mí cuando te digo que puedes influir en la vida de otros y realmente cambiarla, cuales son las razones tengo yo para decirte esto…No te impacientes, te voy a explicar…

Antes de todo, me gustaría que hicieras un ejercicio muy sencillo de reflexión personal…¿Cuando fue la última vez que recuerdas haber cambiado la vida de una persona mejorándola?

¿Díficil? Piénsalo…Normalmente no nos paramos a reflexionar, no tenemos tiempo de centrar nuestro pensamiento en lo que estamos haciendo o hemos hecho, simplemente avanzamos sin pararnos a pensar en lo que hemos hecho y como consecuencia sacar conclusiones que se convertirán en aprendizajes futuros…Pero este es otro tema, volvamos a tu reflexión…¿ya lo tienes?

Seguramente que te han surgido momentos importantes en los que has estado cerca de alguien ofreciéndole tu apoyo o ayuda para que superara un mal momento o para que conseguiera algo… Eso está muy bien…Esos momentos son claves para generar una gran influencia, sin embargo en muchas ocasiones se nos olvidan esos pequeños momentos que compartimos con otros seres humanos en los que con nuestro comportamiento estamos dejando una pequeña influencia que mejora su vida. Me refiero a esos momentos de risas con amigos o a esos abrazos de reencuentro o también a esos buenos días con el vecino, a esa sonrisa cómplice con tu persona querida o a esos besos robados recien levantado, a esos “te quiero” o “cuenta conmigo”, a esa llamada por teléfono para ponernos al día, a esa palmada en la espalda cuando algo no sale bien, a esa cerveza fría que guarda buenos momentos o a esos no te preocupes que todo saldrá bien…Me refiero a esos pequeños momentos que apenas son valorados cuando suceden pero que son muy deseados por el efecto que provocan en nosotros cuando no los tenemos. Estos momentos son consecuencia de nuestros comportamientos diarios y os ASEGURO (con mayúscula) que generan influencia de la de verdad de la que dejan huella…

Y para terminar una frase que resume lo que os quiero trasmitir en este post y que dijo el premio Nobel de la Paz de 1950 Ralph Johnson Buche que dijo “La influencia que la vida de una persona ejerce sobre la de otra es incalculable”
Un abrazo

Yayo

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