¿Cuales son tus fresas con nata?

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“Trata a las demás personas como te gustaría que te tratasen a ti”.

Esta frase resume un paradigma que desde pequeños hemos escuchado muchos de nosotros cuando nos decían como deberíamos de comportarnos a la hora de relacionarnos con otras personas.
No estoy de acuerdo con esta frase, creo que si tratásemos a los demás como nos gustaría que nos tratasen a nosotros estaríamos dando por supuesto una serie de afirmaciones que no son reales para nada. Pienso que si queremos influir en las personas que nos rodean y llevarlas a sacar su máximo potencial deberíamos de cambiar ese frase por esta otra que dice “TRATA A LAS DEMÁS PERSONAS COMO LES GUSTARÍA QUE LES TRATASEN A ELLOS”. 
Y os preguntareis…
¿que cambia? a todos nos gusta que nos traten bien, con lo que si yo sé lo que me gusta a mí y lo aplico a los demás, estoy más cerca de poder ejercer mi influencia en ellos de una manera más fácil.

Es cierto, a todos nos gusta que nos traten bien, con respeto, pero no me estoy refiriendo a ese nivel de trato. Por supuesto que debemos de tratar a los demás con un mínimo de respeto y nunca pasar esos límites que marcan la libertad de cada uno. No deberíamos de olvidar nunca ese dicho que dice “la libertad de una persona termina donde empieza la de la otra”. Considero que cumplir este dicho es un básico que debe de aplicarse siempre, pero si realmente queremos influir en las personas que nos rodean debemos dar un paso más allá. Yo me refiero a generar una influencia de verdad, no simplemente mantener una buena relación. 
Y es ahí donde “tratar a los demás como les gustaría que les tratasen a ellos y no como te gustaría que te traten a ti” cobra todo el sentido. A continuación intentaré explicaros porque:

-Si todos somos diferentes y científicamente no existen dos personas iguales al 100% (está demostrado que ni los gemelos son exactamente iguales) ¿por que suponemos que todos necesitamos o nos gusta lo mismo?. En el taller de liderazgo que desarrollo junto a Guille (que se llama como el Blog) siempre preguntamos a los asistentes a los cursos que ¿a cuantos os gustan las fresas con nata? (siempre hay alguien que le gustan) y a cuantas personas les gusta ir a pescar. Después les preguntamos que cuantos peces pescarían si en vez de cebo les pusieran fresas con nata en el anzuelo a los peces. 
Que algo me guste a mí no implica que eso mismo le guste a todo el mundo. Si realmente queréis hacer que las personas que os rodean “piquen” en el anzuelo de vuestra influencia, deberías de conocer cuales son “sus fresas con nata”. Esto conlleva un esfuerzo mayor para cada uno de vosotros, ya que aplicar al resto del mundo lo que me gusta a mí es fácil, al fin y al cabo, uno suele conocer perfectamente lo que le hace sentir bien, pero aplicar a los demás lo que realmente les gusta, les inspira, implica conocer a la persona muy bien y modular nuestro comportamiento en función de la persona que tenemos enfrente, y eso requiere, por lo pronto, mucho más esfuerzo. ¿Estas dispuesto a hacerlo?

-Por otro lado, si te enfocas en darle a las personas lo que les gusta a ellos y no lo que te gusta a ti, podrás maximizar el potencial y el talento de esa persona ya que será mucho más fácil desarrollarlo y motivarlo para seguir creciendo. Todos nos enfocamos y desarrollamos mucho mejor en aquello que nos hace sentir bien…búscalo en las personas que te rodean y ayúdales a explotarlo.

-Por último, al darle a esa persona lo que realmente le gusta a ella estás dejando una huella en esa persona que marcará tu relación futura con ella. Darle a alguien lo que necesita implica conocer a esa persona, dedicarle el tiempo para conocer sus motivaciones, sus deseos y eso muestra un aprecio que la otra persona suele valorar mucho, por lo que os ayudará a crear un a influencia mayor en el futuro. A todos nos gusta sentir que somos importantes para alguien.

Como todos los post, este también termina con una frase relacionada con el tema del mismo que dijo Doménico Cieri Estrada (escritor mexicano)  que dijo: “La causa de la mayoría de los problemas de las relaciones humanas está en la falta de conocimiento mutuo”

un abrazo
Yayo

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